La campaña se centra en dos personas que atraviesan un estado de ruido interno constante.
No se trata de una emoción explícita ni dramática, sino de una carga mental sostenida en el tiempo.
Ambos personajes habitan un entorno conocido, un pueblo que ha sido parte de su vida.
Este espacio no cambia, pero su percepción dentro de él sí
Se sienten contenidos, pero al mismo tiempo limitados.
Cada uno decide salir por su cuenta, no hay comunicación entre ellos, no hay un objetivo claro.
El recorrido no responde a un destino, sino a una necesidad interna de desplazamiento.